Me cuestas tiempo

Me cuestas tiempo. Tan caro me saliste, que ahora tengo canas. Arruinado en años, tirados por las calles. Sólo que, ya no ando recogiendo trozos de días por los suelos. Estoy aquí enfrente, mirando, mientras me fumo un cigarro. Debo tener cáncer de pulmón imaginario de tanto pensar en mi no adicción al tabaco.

Y aquí estoy mirando, mi tiempo, tirado en las calles, mientras los coches pasan pisando… destrozando, arruinando mi trabajo. Tan cansado, que después de contemplar un rato, me marcho. Hay que seguir caminando.

Hay que seguir creando.

Argamasa

Argamasa, de carne llenos de neuronas muertas. Una sociedad, unida por la amalgama de caraduras y carne, que se unen entre sí para ocultar la realidad. Ahí están, y saben gritar. Saben llamar la atención. Están ahí. Expertos en nada y útiles para ello, no hacer nada. Rozan el parasitismo de una sociedad que ya de por sí, está al borde de la muerte. Son ellos, todos los que mueren en la peli hasta que el prota consigue su final feliz. Y no, yo no soy ese prota. Yo me compré unas palomitas y quería ver una peli tranquilo. Pero llegan tantos, seguidos, que te pones a dar guantazos.

Y son tantos al paso, que pesa la pisada, cuando no hay hueco, toca hueso.

Mode: Un día más
Listening:  Twenty One Pilots – Lane boy

Será

Y será, que uno, no se da cuenta, de lo que los demás creen. Y será, que uno ve otras cosas, y que esas cosas, siempre resultan ser, como uno esperaba. Tener razón, es caer en la eterna decepción. De esperar la negativa, y ver cómo poco a poco la realidad te supera.

Y es miras atrás, y uno tarda tanto en que otros muestren su cara… A veces más, a veces menos, pero en el paso, yo sigo a mi cansar. Nadando, corriendo, saltando. Sin descanso. Constante. Y qué más da… dirán. Y si me importa el pensar. Y si piensan que yo soy la constante en los demás. Tal vez sea eso lo que quieras pensar, donde intentar buscar un culpable. Tantas veces condenado, que las cadenas las llevo arrastrando, y todavía no me han parado.

Mode: ¡Listen!

No podrás

Te darás cuenta, que el caminar pesa. Verás, que el tiempo no espera a nadie. Y entonces entenderás, que más allá de un fin yo elegí un camino. No es que tenga fe ciega en algo, tengo fe ciega en mí, y no por ello caigo en el error de quedarme encerrado en el espejo. Yo no tuve sobre la mesa la opción de volver, porque detrás de mí el suelo se fue, y cada decisión, tuvo que ser la que fue. Y claro que importa. Y claro que afecta. Pero si por tu mente pasara la pena, tranquilo, el tiempo allana las montañas y borra las huellas. Yo me hice a mí mismo desde las cenizas, nunca fui nadie, y lo que soy, es por lo que mis hechos dejaron en el recuerdo de aquellos que ya no están. Todo lo que soy, lo soy por lo que ellos pudieron darme. Suficiente siempre, suficiente siempre. Y sacrificaron tanto, que nunca, puedo, permitirme, el lujo, de rendirme. Por eso, nunca lo entenderás. Por eso, es mi piel la que nunca llevarás. Por eso, cada cual es lo que es, y no esperes que entiendan o que te entiendan. Cada cual lleva la careta que quiera llevar, o ir a cara descubierta. Ahora la realidad, no es dulce y bonita, es cruel y despiadada, no esperes bandas sonoras tristes en tu soledad… más bien, espera el silencio quebrar tu alma hasta explotar. Y con las lágrimas no podrás. No podrás.

Mode: Todos seguimos caminando 😉
Listening: Nuñez – A paso forzado

Levántate hijo

Es lo que ocurre cuando caer no es, tu costumbre. Que crees ser, cuando no eres. No te compares con otros que, vivieron luchando por levantar. No te compares con, aquellos que cayeron tanto, que jamás callarán.

Tú, en tu miseria, hundido en agua de mar, no dejas de pensar, que tal vez este mundo está ahí para hacerte caer. Y no quiere verte levantar. Tu susurran al oído que es más fácil dejarlo estar… y quedarte, abajo.

No pude remediarlo, cuando el sol no se cansó de salir día tras día ¿y tú? Te quedaste. Pero yo, yo no puedo dejar de caer, porque lo que me gusta es volver para volver a levantarme.

No.

Te sientes perdido. Cuando las paredes te encierran y te oprimen. Cada vez menos, espacio, pero… no he desistido.

No.

He roto paredes, hasta romper mi mente. No. No he perdido la cordura, pero he ido más allá y he vuelto. De las cenizas. Del fuego. He vuelto. De las lágrimas de impotencia. Y he resuelto, casi sin aliento. No. He tenido miedo. He perdido, tiempo. Y a pesar del resto, heme aquí en lo que quedo. No. No puedo, perderlo más, mientras, otros quedan quietos.

No.

En decisiones me temo. Rompiendo en pedazos. Masticando cuerpos y escupiéndolos. No. No he vuelto para quedar en esto. He vuelto para seguir caminando. Y a pesar de ello, verlos, quedar atrás. Quietos.