«Allá arriba…»

Sin competencia. Mejorar, desde dentro hacia fuera. Sin rival. Donde tu único enemigo es dejarte. Rendirte. Dejar de ser constante en tus principios. Y demostrar tu debilidad. Perecer, respirando. Quieto en tu tiempo, y estancado. Porque la costumbre te ha marcado, en resistencia arrogante, a no dejarte.  Caminamos, a pesar de las caídas, nos arrastramos a pesar de las pocas fuerzas y nos levantamos aún se empeñen en tirarnos. Tan cabezotas, que parecemos imbéciles… tan convencidos en nosotros, que sería ilógico rendirse, sin una razón de peso.

Escribir por gusto, aprender por vicio, estudiar por curiosidad, preguntar por saber… y jamás dejar de avanzar. No querer ver más allá de tu comodidad, dentro de la inutilidad. Quedarme sin tiempo por no poder exprimirlo más, y tú, no tener ni idea de cómo gastarlo.

Ver, un mundo de posiblidades, sin fronteras y sin límites… mirar, aún sabiendo que me van a reventar, y gritar para demostrar, que no podrán. No podrán pararme, a pesar, de tu visión local, incrédula de mi visión espacial.

Mi límite no es poco, mi límite es el cielo

Mode:  Yeah!
Listening: Linkin Park – The Catalyst