No podrás

Te darás cuenta, que el caminar pesa. Verás, que el tiempo no espera a nadie. Y entonces entenderás, que más allá de un fin yo elegí un camino. No es que tenga fe ciega en algo, tengo fe ciega en mí, y no por ello caigo en el error de quedarme encerrado en el espejo. Yo no tuve sobre la mesa la opción de volver, porque detrás de mí el suelo se fue, y cada decisión, tuvo que ser la que fue. Y claro que importa. Y claro que afecta. Pero si por tu mente pasara la pena, tranquilo, el tiempo allana las montañas y borra las huellas. Yo me hice a mí mismo desde las cenizas, nunca fui nadie, y lo que soy, es por lo que mis hechos dejaron en el recuerdo de aquellos que ya no están. Todo lo que soy, lo soy por lo que ellos pudieron darme. Suficiente siempre, suficiente siempre. Y sacrificaron tanto, que nunca, puedo, permitirme, el lujo, de rendirme. Por eso, nunca lo entenderás. Por eso, es mi piel la que nunca llevarás. Por eso, cada cual es lo que es, y no esperes que entiendan o que te entiendan. Cada cual lleva la careta que quiera llevar, o ir a cara descubierta. Ahora la realidad, no es dulce y bonita, es cruel y despiadada, no esperes bandas sonoras tristes en tu soledad… más bien, espera el silencio quebrar tu alma hasta explotar. Y con las lágrimas no podrás. No podrás.

Mode: Todos seguimos caminando 😉
Listening: Nuñez – A paso forzado

Levántate hijo

Es lo que ocurre cuando caer no es, tu costumbre. Que crees ser, cuando no eres. No te compares con otros que, vivieron luchando por levantar. No te compares con, aquellos que cayeron tanto, que jamás callarán.

Tú, en tu miseria, hundido en agua de mar, no dejas de pensar, que tal vez este mundo está ahí para hacerte caer. Y no quiere verte levantar. Tu susurran al oído que es más fácil dejarlo estar… y quedarte, abajo.

No pude remediarlo, cuando el sol no se cansó de salir día tras día ¿y tú? Te quedaste. Pero yo, yo no puedo dejar de caer, porque lo que me gusta es volver para volver a levantarme.

No.

Te sientes perdido. Cuando las paredes te encierran y te oprimen. Cada vez menos, espacio, pero… no he desistido.

No.

He roto paredes, hasta romper mi mente. No. No he perdido la cordura, pero he ido más allá y he vuelto. De las cenizas. Del fuego. He vuelto. De las lágrimas de impotencia. Y he resuelto, casi sin aliento. No. He tenido miedo. He perdido, tiempo. Y a pesar del resto, heme aquí en lo que quedo. No. No puedo, perderlo más, mientras, otros quedan quietos.

No.

En decisiones me temo. Rompiendo en pedazos. Masticando cuerpos y escupiéndolos. No. No he vuelto para quedar en esto. He vuelto para seguir caminando. Y a pesar de ello, verlos, quedar atrás. Quietos.

 

Cansado

Siento seguir caminando. Estoy cansado. No importa cuándo, no puedo parar de seguir caminando. He estado, allá donde tu más has detestado. He caído, antes, en esa piedra dónde has tropezado. Y a pesar, de eso, sigo caminando.

Más allá de lo que piensas, me he desgastado. A cada paso, la experiencia no es un grado, pero te ahorra unos cuantos pasos. Miro atrás, y los veo pasando, sin manos, directos a pegarse un batacazo.

He pasado. Aquí al lado han quedado, mientras sigo caminando. Qué cansado. Tanto, que no tengo ganas de decirte tanto. He tirado palabras al suelo, antes de hablarlo. Y a pesar de eso, sigues aquí pesado. Pasado, perdido, para lo preparado. Pero… estoy demasiado cansado, como para dejar otro párrafo.

Cansado.

¿Quieres más? Tendrás más.

¡Mírame! ¿Cuántos, de vosotros, estáis deseando ver? ¿eh? ¡Mírame!, cuando estés mirándote al espejo y no sepas qué hacer. Yo vivo en fuego, mientras mi corazón sigue latiendo, soy, la voz que te susurra al oído. ¡No!, no mires al otro, que ya se ha ido.

Seré yo el que te diga las verdades. No importa, vendrán más a destrozarte. No se yo, pero a ti te sirven de desayuno a gigantes dementes que comen gente. Llora, que no hay nadie, para decirte pobrecito. Solo vendrán más golpes al oído, hasta hundirte en tu propio lamento. No hay dolor, no, no hay dolor, cuando inútiles como tú no saben ni qué decir, ni qué hacer. ¡Pírate! ¡Qué te pires coño! que aquí no hay nada que ver. Vete a llorarle a tu puta madre, aquí sólo tenemos rabia, por la mañana con café, ya ves.

No hay peor persona que aquel que cree que el mundo gira a su alrededor. Joder, de la patada que te daba, estabas dando vueltas cual satélite, la eternidad. No aprende uno, que se pasa una vida con rabia. Y caminas para dejar atrás, pero se te plantan en la cara, tus manos al cuello aprietan, para apartar a cada subnormal… no se puede parar, es tarde para tirar por la borda el camino hecho, en esta realidad.

¿Quieres más? Tendrás más.

Una bocanada de aire limpia…

Es el final, el telón baja y tú empiezas a llorar. A muerto. ¿Pensabas en un final feliz?, ¿un giro inesperado?, pero todo se ha acabado. Ahora ya no somos tantos, y nos levantamos. Marchamos caminando. La sensación fuera es distinta, es tu pecho el que apenas respira, y tu corazón palpita. Caminas de capa caída. Tu teléfono suena en tu bolsillo, te pide auxilio, mientras caminas sin mirar más allá de los píxeles que cubren tu vida. Suspiras.

Mirar, más allá de tu pantalla al levantar, para poder respirar, pero el aire no va, el aire no va… no entra más, no puedes escapar, y un mundo te aplasta. Te hunde tan abajo que no puedes más, ni escalar, es un infierno para aprender a estar.

No hay manos. No sabes cómo, que con tus manos cavas hacia arriba. Superas la mierda que tienes, y respiras. Una bocanada de aire limpia, que te rompe por la mitad, agarra un grito y escapa entre lágrimas.

Empieza.

Mode: Write back
Listening: La cuarta parte – Featuring Kase O