Fría

Hoy la vida no es risueña, yo sólo sangre respiro que encharca mis pulmones y me hace escupir negro… escribo, por dolores, y noches sin sueños, predico el dolor, por los siglos de los siglos, sin fe y sin más que un cerebro, abierto en canal, para que se vean bien los pensamientos, hasta el fondo, mete el dedo y arranca neuronas que gritan dentro de mi cabeza, por esta tortura nuestra… respirar y respirar, y tragar las lágrimas de rabia y canalizar, ese dolor, hasta repercutir con tu golpe y mover el mundo. Tengo tanto que decir, que mejor debo callar… tengo tantas letras esperando escapar de mí, que esto es una manada de lobos hambrientos atacando en serio, y llevándose a todos por entero… el dolor no sirve más que para avisar, de nada sirve llorar, de nada sirve quedarse sin hacer na’. Mi vida se resumió en no hacer nada o hacer algo…y la sangre está a más de 100 grados centígrados, plena ebullición, como para quedarme mirando. Yo predico el silencio… y el hecho, no puedo, quedar viendo, como todo por lo que lucho queda exento de creación… muero, si mi vida queda rebajada al mismo nivel que los demás…y no es bajo tierra donde me quieras ver, tendrás que aguantar con el pie, para que no vuelva con más ganas…

Aún así, tras el viento que sopló y mis letras se llevó, soy el resto, abierto de brazos y esperando el castigo, por pésimo, tú, que de los cielos sólo haces llorar, y la tierra ya está cansá de tu agua salá. Porque el castigo, ya es vivir entre los vivos y querer matarlos, poco a poco entre las voces que te hacen escuchar, hasta el punto, de la ausencia adorar.

Serviré, tu cabeza, fría y putrefacta, a tu cuerpo, decapitado, cuando el momento sea menos esperado…

Mode: Quítame las ilusiones, que yo te devolveré los ojos.
Listening: Mala Rodriguez – En La Linea