Cuando recuerdo tu cuerpo…
Cuando tus labios me besan sé que no existe mejor sabor que el que el elixir de tu boca me otorga en esa unión lineal en la que se mezcla tu suavidad mas carnal con el azaroso jugueteo de tu lengua que buscando la mía se atan con el aliento discreto que emanan tus sentimientos.
Cuando tus brazos me engarzan se vuelven el consuelo que encuentra la ansiedad de aguardar la espera de perderme entre tus pechos al compas del latido de tú hermoso corazón, que junto al mío hacen el ritmo de un bella canción descrita con mil palabras de amor.
Cuando tus brazos me engarzan se ajustan con un fuerte apretón que lentamente se desliza y se transforma en esas suaves caricias que tus manos me brinda describiendo cada rincón de mi cuerpo como un peregrino que recorre el camino que lo lleva a esa mezquita donde entregará lo más profundo de su Ser.
Cuando pienso en todo esto que la existencia me brinda; solo me resta disfrutar el anhelo de vivir este momento, mientras que mi alma viaja a abrigarse en el amor que le da tu corazón.

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