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Años atrás...: ¡Hace un año!: Vivir desde dentro.... | ¡Hace tres años!: Besos que abrazan | ¡Hace cuatro años!: No son mis guerras... | ¡Hace seis años!: Destino evitable

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Mis Reflexiones...

Lógica

Martes, 10 marzo, 2009 a las 12:15 pm por Mis reflexiones...

No existo, presto, ante el aquesto. Soy atisbo de la esperanza, represento, el tesón sin perdón, y sigo sin don, y sin razón. Actos, sin dirección, camino de dos, no somos vos, para decir que ya no somos ¡oh Dios! Mi grito, se escucha hasta el infinito y ni siquiera tengo que abrir la boca. Ahora, no hay deshonra para los olvidados… somos olas, que crecemos al llegar a la playa y ahogar tus penas, lágrimas… hacerlas nuestras, somos de piel salada y creemos en la verdad. No hay ganas, pero andamos, caminamos a solas entre sombras y sabemos que somos obaservados. Nos descubrimos y desnudamos, ante el mundo, dejamos, abierta nuestra alma para que puedas tocar o matar al poeta que sangra… no digas nada, y calla, lo que no puedas.

El silencio, es mejor respuesta; y los hechos, ya dirán; deja al tiempo pasar, y la paciencia, ya hará lo demás. No hay más, simple respuesta al tesón, es el fracaso o el éxito, pero… hubo respuesta al final del cuento, y el cuento se quedó sin moraleja. Haz caso a la vieja… que la vida se expresa en forma de golpe en cabeza, que lágrimas golpean el cemento, y cuando uno se cae, el dolor sigue aún levantes. Mi objetivo es la tierra…

Piensa, ser perdido entre tierras, piensa. Que a mí, tú, no me pones barreras, que esposas a mí no me condenan, que rejas a ti ya te encarcelan, en casa, bajo llave… y no hay delito.

Libertad, quedó suprimida por tu propio albedrío, enciérrote en ti mismo.

Luego decimos… lógico, nosotros, lo hicimos…

Mode: Escuchando.
Listening: Violadores del verso

h2

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Mis Reflexiones...

La gran depresión…

Jueves, 7 junio, 2007 a las 2:06 pm por Mis reflexiones...

Somos peones que creen pertenecer a cuadrados, blancos y negros, con líneas divisorias del terreno… nos encasillan en habitaciones, en pisos, en barrios, en pueblos, ciudades, países, continentes y ¿para qué? Nada de eso se ve, nada es real, pero pondrás rejas en tus ventanas para sentirte como en casa, sin libertad, cerrarás bajo llave al acostarte para estar a salvo del mundo, privándote de la libertad que tanto predicamos que tenemos. Yo bajo razonamiento, me deprime ver la construcción de cárceles, todas iguales, con rejas en ventanas y sistemas de seguridad. No son para defenderte, son para inhabilitarte, dejarte encerrado en casa y privarte, haciéndote creer que eres libre. Te daremos un trocito del mundo para que te conformes, diremos que es tuyo, pero nunca vivirás lo suficiente como para creértelo. Y lo siento pero no me retengo, preso en una habitación, conforme con lo que veo, tal vez no pueda probar que el mundo no me pertenece, pero sí puedo probar que no os pertenece.

Mi problema es creer que no resistiría conforme con lo que me ofrecen, mi problema es que observo al mundo desde la estratosfera, y no veo esas fronteras, sólo veo guerras para saciar avaricias de humanos inútiles que se resisten al cambio. Yo tengo un gran problema, es no aceptar la realidad que me observa, y eso es no es sólo un problema más, es un gran problema, creer que la puedes cambiar. Sin guerras, sin sangre, sin daño, sólo palabras que ofrecer, a veces me canso, y no veo placer en lo que hago. Pero ni esto se puede considerar un duro trabajo, resistencia arrogante ante el maltrato, no necesito lecciones de moral de aquellos que no las han aplicado. Ojos inyectados en sangre, ante aquellos que no predican la razón como mejor manera ante el ataque, otra cuestión es que no sepan razonar, ni aceptar, que creen que pueden convencer con débiles estrategias que ni ellos aceptan.

Unión, es lo que predican cuando ellos se dividen para dividir al pueblo, cuando ellos escupen para provocar la separación, cuando para ellos es un juego, volverán a casa con sus sueldos y ellos no tendrán problemas para un día nuevo. Mientras el pueblo entra en declive, se muere y se hace un gran puzzle de miles de millones de piezas y ninguna encaja.

Nunca digas que no te lo advertí…

Mode: ¿Puedes ver una frontera?
Escuchando: EMINEM

h2

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Algo más…

Lunes, 21 mayo, 2007 a las 12:27 am por Mis reflexiones...

Si las señoritas no fueran nuestra tortura, poetas no escribirían poemas para ellas… escondemos nuestros secretos bajo llave, nuestras manos golpean el teclado suave, y a falta de ordenador, yo sigo escribiendo con mi letra de niño pequeño… la voz me sigue temblando cuando te hablo, y mi mirada es desviada por la tuya fusiladora, lo que pasa es que no quiero mirarte las tetas mientras me hablas… pero da igual… provoca que yo escribiré miles de lineas para vosotras… para todas, y a todas podría conquistar, pero algunas me sabéis mal y no soporto conocer vuestra mentalidad, algunas estáis más guapas sin hablar… pero nunca me entenderán…

Rara será la vez que no deje todo por seguir tu cuerpo, raro es el momento en que todos desaparezcan para dedicarme a estar a tu lado, te entrará miedo porque yo si puedo dejarlo todo para estar con tu cuerpo, pero me sentiré triste porque he renunciado a todas las demás por ti, pero es así… nunca supiste ver que fuiste tú, la que me atrajiste… y yo la que lo dejé todo por ti… era feliz pero tú te sentiste culpable y me dejaste ir… preso de la tristeza vagué por ahí y me convencí de que es mejor así… no volver a cometer errores…

Cuando te necesite nunca estarás, cuando mis palabras se pierdan en la mentira no sabrás actuar, y te sentirás defraudada y decepcionada… yo seré tu tortura cuando me mires andar, envuelto en soledad y tétricas rimas… me creeré ser un poeta que ha perdido la ilusión por la belleza de la vida… y me hundiré poco a poco en mi mentira hasta terminar demasiado amargado como para volver atrás…

Saldrás de esta, y vendrán otras, y tu corazón se pondrá una tirita y comenzará de nuevo a palpitar, la recuperazión cada vez más desastrosa… y las lágrimas cada vez más pronunciadas… tu voz se apaga, tus poemas ya son dolor envueltos en pena, tus escritos tétricos que no saben a dónde llegan…

Pero no importa… yo de fondo grito, y nadie me escucha… yo sé que la vida me cegará… al igual que a los demás…

Mode: Algo detrás
Escuchando: Violadores del verso

h2

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El desván nunca será olvidado…

Miércoles, 1 febrero, 2006 a las 12:20 pm por Mis reflexiones...

Tras un pequeño espejo… miro mi cara, y el reflejo de un ojo casi cerrado e imperfecto… me dice que no duermo mucho tiempo, por las ojeras que le dan un abraZo eterno… no sé por cuanto tiempo, mi insomnio podra con mi cuerpo… no sé por qué siempre intento robar horas a los sueños… si es lo único que deseo… tal veZ, sea, porque sueño despierto con sonreir de nuevo…

Si ese espejo algún día se cayera… seguiría siendo mi ojo multiplicado por cada fragmento… en cada uno de ellos, un mundo nuevo… sin nadie dentro… un mundo donde al entrar escaparas de tus propios tormentos… y lo único que puedas perder… fuera el tiempo… y entonces, no tendrías que sonreir delante de un espejo, porque tú, eres tu reflejo…

Y vuelvo, poco a poco a reconstruir mi espejo roto… vuelvo a pegar los troZos, quedando por consecuencia las marcas por donde se había roto, algunos huecos de fragmentos que he perdido… y otros que no he querido unir, y los he guardado junto a recuerdos que jamás serán tirados

Entonces, bajando de las escaleras del desván donde he dejado almacenado todo lo que era necesario… te he visto… y finalmente…

…te he sonreido.

PD: Lo intento día a día… he cerrado con candado el desván y he guardado la llave cerca de donde te llevaba… incluso he quitado los tornillos de la escalera que me permitían subir arriba a buscar de nuevo parte de mis sonrisas… creo que así está bien… sólo espero que el peso de lo arriba guardado, no vuelva a romper el techo y a dejarme atrapado debajo…

h2

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Mr. R. (Legado)

Lunes, 20 junio, 2005 a las 1:17 am por Mis reflexiones...

1ª Parte

El asesino se encontraba en una tétrica sala de interrogatorios de la cárcel de máxima seguridad de algún lugar de Japón. Su aspecto era muy penoso, su pelo sucio y grasiento, muy largo, cubriéndole la cara. Era de un gris viejo, pero era difícil adivinar su verdadero color, pues más bien parecía negro o castaño. La barba era larga, mal recortada y del mismo tono del pelo. Apenas se le veían los pómulos y los ojos. Se encontraba encorvado, sentado en una silla. Tenía las manos esposadas con unos grilletes muy viejos y al parecer muy pesados, se le podía ver las marcas en las muñecas. De estos grilletes salía una cadena gruesa hasta los pies, donde se fusionaba a otros grilletes, éstos con el espacio justo entre ellos para que pudiera andar. Su ropa era una camisa y un pantalón bastantes deteriorados, al parecer de color aZul claro, pero al igual que todo lo que allí se encontraba, no tenía su color, más bien parecía que hubieran limpiado antes con su ropa y luego se la hubieran dado para que se las pusiera. Ni hablar del olor, casi insoportable, quién sabe cuanto tiempo puede haber estado sin bañarse…

Me encontraba observándolo por la rejilla de la puerta. Él, apenas inmóvil; yo, con el coraZón que se me iba a salir por la boca. Todos sabemos lo que hiZo, pero incluso ahora, me da pena…

Delante de él, a metro y medio más o menos, hay una mesa, clavada al suelo, y con bordes redondeados, de una sola pieza, y al otro extremo la silla donde yo deberé sentarme para hablar con él, ¿Quién me mandaría meterme en estas cosas? Pero soy el primero en obtener esta oportunidad. Y poder estudiar su mente, para encontrar respuestas.

– ¿Sr. Smith? – Preguntó un guarda que se acercaba con las llaves – Siento la tardanZa. Un pequeño percance en la zona C, uno de los presos ha sufrido un ataque de locura. Bueno, además, siéntase privilegiado, es la primera visita en 20 años, no pasa nada por esperar unos minutos…

Yo no moví ni un músculo, y sólo sonreí, falsamente, aguantando el tipo. Espero que si pasa algo no se vaya muy lejos.

– Tiene 45 min.- Dijo el guarda mientras abría la puerta que debería tener un grosor de casi un palmo. El sonido de las llaves se extendió por todo el pasillo. Y al abrir la puerta, esta crujió como si hubieran pasado siglos sin abrirla.

– No se… – miré a mi entrevistado – … está bien sujeto – dije con voZ temblorosa.

– JAJAJA – rió el guarda malévolamente – ¡Pues claro!, además por su bien espero que no lo intente, se la tengo guardada, en tres ocasiones… bueno, tiene 45 min. Estoy aquí sentado, si necesita ayuda solo tiene que darme una voZ.

Sus palabras no fueron de gran ayuda. Pero tenía que pasar. Crucé el portón y me quedé quieto hasta oír el crujido al cerrarse. Entonces tragué saliva y…

– S.. Sr.. ¿Sr. R.? – la voz ni siquiera me salía, de los nervios que tenía.

Eché un vistaZo a mí alrededor, y di un paso hasta alcanZar mi silla. Unos segundos más y me hubiera desmayado allí mismo.

– ¿Sr. R? – segundo intento – Soy Frank W. Smith del periódico de NY., y vengo a hacerle una entrevista. – Parece que mi presencia allí no le interesaba lo más mínimo. Mire hacia la puerta y luego, le miré a él.

Fue cuando poco a poco empeZó a levantar la cabeZa, y empecé a intuir lo que parecían ser dos pequeños ojos entre la mata de pelo. Realmente me encontraba asustado…

2ª Parte

– Hola Sr. R. – Esta veZ se lo he dicho intentando encontrar sus ojos, aunque parece que me costaría hacer que hablase. Al ver que no tenía intención de decir nada, continué hablando…

– Me han encargado que le haga una serie de entrevistas, para intentar estudiar su caso a fondo. En principio, colabore o no colabore, debo venir una vez al mes, y sólo me permiten estar con usted 45 min., incluso puede que me dejen venir más de una veZ al mes si usted colabora. – Aunque por la cuenta que me echaba parecía que iba a estar pegándome viajes como un tonto una vez al mes para 45 min. y no conseguir nada.- Yo que usted colaboraría, pues le guste o no le guste, soy la primera persona con la que habla, que no se encuentra en esta cárcel.

Me quedé callado y mirándolo, intentando no mostrar un ápice de miedo, aunque por dentro, mi coraZón, iba a reventar. Intentaba analiZarlo, ¿cómo un hombre así, pudo hacer todo lo que hiZo?. Realmente detrás de toda esa fachada de mugriento, tendría que haber una gran mente.

Al parecer el tiempo no corría de mi lado y ante la tristeZa de ver la cabeZa de ese hombre bajarse poco a poco y quedarse tal y como estaba cuando yo llegué, no conseguí nada más.

—–

Pasaron tres meses desde mi primera visita, y no había conseguido nada más que reventar mi cuerpo a base de horas de avión y cambios de horarios, realmente no aguantaría mucho más. Debo hacer progresos para poder quedarme en Japón, e intentar hacer que hable.

Después de que el guarda me abriera otra veZ la puerta, parecía que se repetía la misma escena…

– Realmente Sr. R. hoy sólo me voy a sentar aquí, si tiene algo que decirme… usted mismo- realmente no me apetecía jugar a poli malo y sacarle información.

– ¿Qué es la “W”, Frank?

Me asusté, sin ni siquiera levantar la cabeZa, me preguntó por mi primer apellido, que si mal no recuerdo se lo dije hace tres meses, en mi primera visita.

– Wen – Simplemente contesté a la pregunta. Tiene gracia, tres meses y he conseguido que me entreviste él a mí. – Simplemente le haré una pregunta Sr. R. … ¿Por qué?

– ¿Por qué?…

Se quedó callado un buen rato y luego continuó, esta veZ levantó la cabeZa, abrió los ojos (fue cuando los vi bien por primera veZ) y me dijo…

– Porque os lo merecéis…

Espero que no se quede callado, pero por lo menos hoy hemos dado el primer paso. Mi maletín se encontraba a mi lado, era donde tenía su expediente. Lo abrí con cuidado y saqué la gran carpeta que había dentro. Me había pasado meses estudiando todo sobre esa persona, absolutamente todo, hasta el más mínimo detalle. Era el mayor asesino de la historia con vida, había matado a miles de personas, se había fugado varias veces de prisiones, incluso el número de muertes acumuladas subía aún en la cárcel, mataba guardas, presos… todo lo que se le pusiera por delante. Era un depredador de humanos, los odiaba, y se odiaba a si mismo… fue capturado hará unos 20 años, y ha sufrido paliZas y malos tratos de todo tipo, pero sigue con vida. Muchos hay que no quieren que muera, dicen que quieren que sufra, que muera de viejo en la cárcel. No sé… pero cada veZ que lo miro soy incapaZ de imaginar que este hombre pueda hacer todo lo que ha hecho…

Tiré el carpetón encima de la mesa y le dije – Tengo su vida en esa carpeta… no quiero saber si ha tenido una mala infancia, no quiero saber si le pegaban en el colegio o si sufre algún trastorno psicológico… – se encontraba mirándome fijamente esta veZ – sólo quiero saber los por qué, quiero saber lo que piensa… quiero que me cuente cada opinión, cada pensamiento, cada sentimiento que tenga sobre todo lo que hiZo…

-¿Has matado alguna veZ “Sr.” Frank? -me cortó, con una mueca o especie de sonrisa en la boca, haciendo hincapié en la palabra “Señor”. Lo dijo como con ironía, no sé lo que trataba de conseguir de mí…

– No… – le respondí.

– Jamás me entenderá… Si me soltaran hoy… usted sería mi primera victima… y después habría muchas más, pero usted… usted tendría el privilegio de morir el primero. Odio a la especie humana… me odio a mi por pertenecer a ella, y si he nacido para algo… es para mataros uno a uno, hasta exterminaros. No podré con vosotros, pero vendrán más… somos necesarios… – la forma de hablar que tenía me daba escalofríos. Si no fuera por la seguridad de los grilletes, ya no estaría allí… – Tú no eres diferente al resto… sí, me gustaría ver tu cara de sufrimiento ante mis ojos… se creen que por encerarme aquí van a conseguir que no mate, pero sólo aumentan mi sed de venganZa, sólo consiguen darme más poder… todos tendrán su hora….

3ª Parte

Hubo un silencio, a mi parecer, eterno. Me preguntaba que tanto daño le habíamos hecho a este hombre para que deseara con todas sus fuerZas nuestra extinción. Tenía curiosidad por saber quién había debajo de tal fachada, me preguntaba como sería su rostro sin todo ese pelo, como serían sus orejas. Al parecer era fuerte, o por lo menos no aparentaba ser débil a pesar de su postura encorvada, y sus pocos movimientos. Me preguntaba si su actitud era fruto de alguna enfermedad, o por el contrario era un persona sana, y que sabía lo que hacía; si me tuviera que inclinar por alguna de las dos, creo que este hombre sabe muy bien lo que hace, sabe cuantos ha matado y juraría que disfruta con el sufrimiento.

– ¿Qué le hemos hecho, Sr. R.? – intenté indagar un poco…

– ¿A mi?… – me miró con cara de incredulidad, parece que mi pregunta le hubiera hecho rabiar, aunque su actitud seguía siendo la misma, y seguía mirándome fijamente. Se detuvo un tiempo, y vi como sus ojos se cerraban un poco, sin llegar a hacerlo, y movía la cabeZa, débilmente, de un lado hacia otro, parecía que me daba por perdido… entonces prosiguió – Al parecer está usted muy perdido, Sr. “Wen”… la cuestión no es lo que me hayan hecho, sino lo que “hemos” hecho… Cada uno de nuestros actos como ser humano, cada una de las barbaridades a lo largo de la historia… ¿a mi?, a mi no me han hecho nada Sr. “Wen”, pero si usted reflexiona un poco, sería mejor preguntar: “¿Qué no hemos hecho Sr. Wen?”… sí, esa es la cuestión, qué no hemos hecho…- parecía dolido por mi pregunta, pero según lo que lograba entender, se creía un justiciero, donde nosotros, como especie, somos los “malos”, y él fuera un héroe… realmente su forma de hablar lenta y un poco tenebrosa hacía que me dieran escalofríos, pero mi miedo se iba perdiendo poco a poco, aunque seguía alerta, o por lo menos mi coraZón inconscientemente lo estaba.

– ¿Qué es lo que no hemos hecho, Sr. R.?- le interrumpí bruscamente…

– Je… qué es lo que no hemos hecho, dice… – parecía nervioso -¿Cree que estoy loco Sr. “Wen”? ¿Eh? ¿Es eso lo que cree? Niñato imbécil, viene aquí para entenderme y es igual que todos, piensa que estoy loco… ¿piensa que no soy consciente de la verdad Sr. Wen?… – esta veZ no hiZo hincapié en mi primer apellido. Sólo buscaba la forma de provocarme, y me llama por el único apellido que no dije completo. Intento no darle importancia… -desde que nosotros aparecimos Sr. Wen, hemos cometido atrocidades, hemos jugado con vidas, y lo seguimos haciendo, somos egoístas, y desde que inventamos el dinero, nos matamos unos a otros por un mísero papel verde… cada día en el mundo mueren millones de personas, ¿por qué Sr. Wen? Porque queremos… los matamos de hambre, los matamos de sed, con bombas o ametralladoras… los matamos por enfermedad, y sólo aquel que tiene dinero se salva… ¿cree que me importan las vidas que yo he matado? Yo las he salvado de nosotros… les he ahorrado sufrimiento y dolor, y les he concedido muertes más o menos rápidas… ¿Pero usted qué sabe Sr. Wen?… Usted no sabe nada… nada.

Intentaba analiZar cada gesto, cada movimiento de su cuerpo, cada expresión de sus ojos y sus cejas, ya que era lo único que más o menos podía apreciar de su cara y que no estaba muy tapado por los pelos. Parecía nervioso, y por muy pequeño que fuera su movimiento, los grilletes rechinaban, y se escuchaba el sonido de la cadena que los unía.

Este hombre había matado uno a uno a todos los miembros de su familia, empeZando por sus hermanos y padres y acabando con sus familiares más lejanos, luego a lo largo de su trayectoria iba dejando más y más cadáveres. No le importaba que fueran niñas de 5 años o ancianos de 80 años, todos morían ante sus ojos. Y no tenía piedad ni compasión por nada ni por nadie. Era frió y listo, calculaba cada paso que daba, y mostraba tener una inteligencia extrema al burlarse de la policía como si fuera un juego de niños.

Si algo no me gustaba de este trabajo era el tiempo, siempre en mi contra. Los 45 min. habían pasado y necesitaba conseguir que me dejaran aquí para poder visitarlo una veZ por semana, o a poder ser, dos o tres veces por semana. Vamos progresando… vamos progresando.

– Lo siento Sr. R. pero se nos ha acabado el tiempo, intentaré hablar con el alcaider de la prisión para que me permita verle más veces al mes o incluso más veces a la semana. – no sé por qué le cuento eso si ha vuelto a bajar la cabeZa y a quedarse tal y como estaba cuando llegué -Adiós Sr. R.

Me levanté y esperé a que los guardas abrieran la puerta. Mientras escuchaba el chillido de la puerta al salir, fue cuando le escuché hablar:

– Intente meterse en mi mente Sr. Wen… sólo tiene que mirar desde arriba… y todo le será más claro…

—–

4ª parte

Al cuarto mes, decidí ir a ver al alcaider antes de mi visita con “R.” Su oficina se encontraba en la primera planta de la cárcel, que era la más alta. Encerraban a los presos en habitaciones bajo tierra de 6 metros cuadrados, donde apenas cabía una cama y un baño, comenZaban en el “primer” sótano, y llegaban hasta un noveno. R. se encontraba allí, en el noveno. La humedad era agobiante y la suciedad insoportable. Realmente no sé cómo ha aguantado tanto tiempo allí encerrado.

Me encontraba subiendo las escaleras que me llevarían a la puerta del alcaider, y al ir subiendo me iba dando cuenta dónde invertía el dinero el “jefe, pues más bien parecía la casa de un “señorito” que la primera planta de una cárcel. Eso sí, siempre iba acompañado de algún guardia, algo que realmente me incomodaba, pues mi naturaleZa siempre a sido de curioso, que no de cotilla.

–Sr. Smith… – el guarda se paró justo delante de un gran portón de madera “de la buena” que se encontraba en perfecto estado. Este guarda era mucho más tímido que el que siempre me acompaña hasta la puerta de R. Era delgado pero fuerte y alto. Su cara era joven, y tenía una cicatriZ en la frente, era algo que me llamaba la atención, además era muy correcto en las formas y se limitaba a hacer lo que le mandaban – el alcaider le estará esperando. Suerte.

Él sabía que la necesitaba, porque el alcaider era una de estas pieZas de museo que todavía vivían en la edad media… y por lo poco que he hablado con él, era muy cerrado de cabeZa.

– Gracias, Yen – lo miré fugazmente buscando sus ojos, pues se había portado realmente bien conmigo. Luego agarré el mango de la gran puerta y después de ver su minúscula sonrisa de aprobación, entré.

Nada más entrar me quedé paraliZado al ver “la sala real”, pues nunca había visto tanto lujo en una misma habitación. Justo frente a mí se encontraba una gran mesa con muchos papeles, y un ordenador, al parecer de última generación, a la izquierda de la mesa había un gran acuario con unos cientos de peces pequeños, era impresionante, y por toda la pared habían colgadas armas antiguas, instrumentos de tortura antiguos, cabeZas de animales, etc. también había, a la derecha, una especie de biblioteca… no me atrevía a dar un solo paso, pues todo aquello no tenía ni comparación con lo que había visto.

Detrás de la mesa, en un gran sillón, se encontraba él, Okiyashi Yasuara, un alto jefe militar ya entrado en años y en kilos. Su silla se encontraba girada, dándome el espaldar, ya que esa pared era de cristal, desde el que se podía ver una vista hacia el mar, realmente preciosa.

-Bueno, bueno, bueno… veo que va progresando Sr. Smith…-parecía uno de estos malos de las pelis, sólo le faltaba el gato gordo y gris a su lado y moviendo la cola.- ¿Qué es lo que quiere?

Realmente no sabía si esperar a que se girase o soltar del tirón todo lo que quería decir. Pero aunque muchas veces son las que tengo miedo por dentro, intento ser impasible por fuera…

– Podría girarse Sr. Yasuara, me gustaría saber con quién hablo, si no es mucho pedir- bueno, ya está, ya lo he dicho, o pensaba hablar con un sillón movible…

Parecía molesto por mi ¿arrogancia? No sé lo que le estaría pasando por la cabeZa, pero si algo escuchaba, era una especie de refunfuño, antes de girarse.

Al hacerlo observé ante mi a un señor viejo y gordo, con pelo canoso y bigote blanco, su cara era de cansancio y a la veZ de seriedad. Iba vestido con traje de chaqueta, y tenía los ojos rasgados característicos de los orientales. Siempre me habían vendido la imagen de un japonés viejo y delgado, y por alguna extraña raZón me era extraño observar a este hombre tan gordo siendo japonés.

– Perdone Sr. Yasuara, sé que nuestro acuerdo en cuanto a las visitas con El Sr. R. estaba todo más que hablado, pero… – cogí aliento, y luego tragué saliva – …pero usted sabrá ya, que he hecho progresos que ninguno de sus psiquiatras jamás había conseguido, y ha hablado conmigo. Debo pedirle que me permita quedarme en el país para así poder visitarlo más a menudo…

– Sr. Smith…- dijo con cara de pocos amigos-¿por qué continua con esto? Ese “animal” va a morir por fin dentro de 8 meses… ¿por qué insiste en conocer a semejante individuo?…

– Sr. Yasuara, tal veZ ese individuo nos proporcione información, nos proporcione respuestas, que en otras personas, jamás podríamos obtener…- Yasuara era una de esas personas que quería verlo morir con sus propios ojos a R. y había hecho todo lo posible para obtener la pena de muerte.- ¿Qué más le da que hable con él hasta el día de su muerte?

Se quedó pensativo, aunque su aspecto aparentaba ser otra cosa, y su fama de antiguo no me dejaban muchas esperanZas, parece ser que la paciencia era su virtud, y yo no era más que un pequeño obstáculo hasta su fin, que era la muerte agoniZante de R. ante sus ojos.

-Sr. Smith… usted sabe que no voy a interferir en su trabajo, pero si usted interfiere en los míos, que no le quepa la menor duda que haré todo lo posible por destroZar su vida. No juegue conmigo ni con el esfuerZo de miles de personas para conseguir la muerte de ese “hijodeputa”.- ¿era una amenaZa para que no hiciera que en el último momento R. no fuera asesinado? ¿quería asustarme?- Pero le daré plena libertad para hablar con el preso, todo el tiempo que quiera de 8 de la mañana a 3 de la tarde, cuando usted quiera, sólo le pido una cosa… tenga cuidado con lo que hace, o consigue, porque le esteré vigilando…

Supuse que eso era una buena noticia para mí, y mientras veía como se daba la vuelta en su cómodo sillón y se relajaba mirando el mar, yo me di la vuelta y salí por la misma puerta por donde entré. Me dirigí camino a la celda de R. a hacer mi visita rutinaria y a darle la buena o mala noticia.

——

5ª Parte

Como era costumbre me acompañó el guarda de siempre hasta R. después de hacer el control rutinario que siempre hacía. Mientras caminaba tras el guarda por el eterno pasillo lleno de humedad, y después de haber bajado las 9 plantas en ascensor y notar como poco a poco mi cuerpo se sentía más molesto por esa misma humedad que ahora notaba cómo entraba por mis vías respiratorias, y me asfixiaba. Nunca me acostumbraría a esta situación, mientras tanto intentaba pensar como abordar a R. Era listo y sabía mis estrategias, me costaba hacerle expresar lo que sentía, lo que pensaba, y mi tiempo se agotaba cada vez más rápido, sólo tenía 8 meses para obtener información como para hacer un buen reportaje.

Volví al mundo real cuando el guarda me abrió la puerta, aunque esta veZ no me recordó el tiempo que tenía sino que me dijo:

-Golpee una veZ la puerta y yo la abriré, tenga cuidado, parece incapaZ de hacer nada… no lo infravalore – se quedó cortado en medio mientras me lo decía, como si supiera de primera mano lo que realmente era capaZ de hacer.

Yo como de costumbre hablé poco y sólo entré con paso firme. Lo miré, y se encontraba en la misma postura de siempre: cabeza agachada, encorvado y sin realiZar ningún movimiento visible. Mientras me iba acercando a mi silla, él levantaba la cabeZa, como siempre parcialmente cubierta por el pelo.

-Bueno días Sr. R.-algo que siempre hacía era colocar una grabadora en el centro de la mesa siempre que hablaba con él, para luego escuchar y analiZar cada una de sus palabras-Tengo que contarle una buena noticia, que tal veZ sea para usted también… he conseguido aumentar mi tiempo con usted. A partir de hoy le visitaré varias veces en semana incluso varios días seguidos…

– Y si cuando usted quiera hablar conmigo… soy yo el que no quiere hablar…-parece que no hubiera acabado, pero no continuó. Me quedé mirándolo, apenas sólo respiraba y seguía sentado en mi silla. Él me miraba, mientras mostraba una cara como diciendo “aquí mando yo, y hablaré si a mi me da la gana de hacerlo”

Realmente no sabía definir a esta persona, en momentos mostraba una gran inteligencia y astucia, pero en otros no sabía definir si era su ego o su creencia de ser un Dios, lo que le hacía actuar con una actitud diferente. Tenía que adecentar a R. me decía a mi mismo. Voy a decirle al guarda cuando salga que le afeiten, lo pelen y lo laven bien, además de que le den ropa limpia. No sabría definir a quien me encontraría una veZ realiZado tal operación de belleZa, pero es lo menos que podía hacer.

– ¿Sabe Sr. Wen? Le voy a dejar una cosa bien clara…- levantó la barbilla un poco, y su cara se volvió de desprecio – Aquí mando yo, si quiero hablar hablaré, usted no será más que un mero intermediario para plasmar mi testamento en su reportaje, para plasmar mis motivos… pero si me jode, no crea que por tener estas esposas no podría matarlo…

“¿Cómo?” me dije para mí, este tío es imbécil, lleva veinte años encerrado, y una oportunidad que tiene está haciendo que lo deje. Estoy harto que todo el mundo se crea que porque soy tímido tenga el privilegio de mandarme… estoy harto.
Por un impulso de enfado, no sé que me pasó, no sé si fue por su cara de superioridad, o por la humedad, pero me levante, me dirigí hacia él, y me planté delante suya.

-Le guste o no le guste Sr. R. aquí mando yo, y si no colabora, le van a joder aquí, porque para ocho meses que le quedan de vida- realmente no debí decir eso, no era yo el que estaba diciendo esas cosas- va a colaborar… ¿me ha entendido bien, Sr. R?- Sé que me he pasado, pero había que dejar las cosas claras… porque no podía permitirme el lujo de perder el tiempo jugando con él..

Pero no debí acercarme tanto, no debí haberme movido de la silla, debería haberme quedado bajo la protección de la mesa entre él y yo, porque con un movimiento tan rápido que ni siquiera me dio tiempo a reaccionar, se movió hacia delante bruscamente y me golpeó el estomago con el hombro, y justo al inclinarme pasó mi cabeZa por entre las esposas y me abraZó por el cuello, y como no podía mantenerse erguido me inclinó. Realmente me estaba ahogando, su fuerZa era extraordinariamente increíble y mi estupidez enorme, no sé todo lo que me pasó por la cabeZa, pero me encontraba asustado, e intentaba escaparme, pero era imposible, yo era delgado y no muy fuerte, y él, me di cuenta que no era tan indefenso como parecía…

– ¿Quién manda Sr. Wen?- me dijo con voZ pasiva mientras apretaba cada vez más-Vamos Sr Wen, dígamelo… o prefiere golpear la puerta para que entren los guardas… ¿no me diga que quiere morir Sr. Wen? Eso me haría feliZ… pero lo necesito…-iba aflojando de veZ en cuando, para dejarme respirar, pero estaba casi a punto de perder el conocimiento. Su voZ era de un psicópata, disfrutaba verme sufrir, disfrutaba verme ahogarme…

– Tú mandas…- dije como pude… y lo volví a repetir… y cuando estaba a punto de ahogarme, del mismo modo que me cogió me soltó y me empujó hacia el suelo.

En cuanto lo hiZo casi por instinto me arrastré hasta la puerta y la golpee, tan fuerte como pude… mientras lo hacía lo escuchaba reír mientras decía.

– Lo hubiera matado Sr. Wen si quisiera… lo podría haber matado… pero no lo hice…

Para cuando terminó, los guardas habían entrado y cargaron contra él con las porras, eran cinco y le golpearon hasta casi matarlo. Yo grité para que pararan, y ya después de que R. se encontrara tirado en el suelo sin moverse, porque no movió un músculo por defenderse. Lo cogieron y se lo llevaron…

—–

Para cuando volvió el guarda, se preocupó por mi estado, pero yo sólo tenía un susto tremendo en el cuerpo, nada más. Me acompaño hasta la enfermería y mientras recorríamos el pasillo, le dije que no informara de nada de esto al alcaider. Además le dije que afeitaran y pelaran a R. Que lo lavaran y le pusieran ropa limpia…

No pensaba abandonar…

—–

6ª Parte

Pasaron dos semanas desde mi última visita. Al parecer la paliZa que le pegaron a R. fue muy fuerte, me dijeron que normalmente se resistía como una bestia inhumana, y que algún que otro guardia (por no decir la mayoría) que intentaban inmoviliZarlo terminaba con daños graves incluso algún hueso roto.

Se encontraba en disposición para hablar, según me dijeron, pero cuando llegué lo único que vi fue a un hombre con la cara llena de moratones, y un braZo escayolado, y lo que más rabia me daba es que todo fue por mi culpa. R. se encontraba en la misma postura de siempre, un poco encorvado y tenía el braZo derecho inmoviliZado con una escayola, además de un ojo morado y varias cicatrices en la cara. Lo habían rapado… mejor dicho, mal rapado, y mal afeitado, además llevaba la vestimenta que llevan los enfermos en los hospitales. Algo que me llamó la atención y que hiZo que me paraliZara en seco fue que no estaba esposado, ni en las manos ni en los pies…

-¡No está esposado!- le dije al guarda en cuanto me percaté…

– No te preocupes, no creo que pueda moverse…- lo miró y sonrió -Si tiene algún problema ya sabe…

No pude ni responder y simplemente intenté llegar a mi silla sin que viera mi miedo…

– Siento mucho el incidente de la otra veZ Sr. R.- poco a poco fue inclinando la cabeza hacia arriba para poder observarme, realmente parecía otra persona, más débil, pero con la misma mirada de antes. No podía abrir un ojo, debido al moratón. -De verdad que lo siento

Se quedó mirándome con su único ojo funcional y hubo un silencio en la sala relativamente largo. Para mí, eterno. Después de un buen rato parecía que iba a hablar…

-Pude matarlo Sr. Wen…- le costaba hablar… y su voZ era interrumpida.

¿Por qué?- Intenté como siempre indagar un poco más en su mente.

Tengo unos meses de vida Sr. Wen…-Poco a poco fue levantándose e incorporándose, parecía menos herido, parecía más fuerte, parecía que los había engañado a todos… yo no podía mover un dedo, me encontraba paraliZado, no sabía lo que quería –…tanto usted como yo sabemos que no me han matado ya porque muchos no quieren que muera, quieren ver como me pudro en la mierda… pero lo que no saben es que…- en ese momento se encontraba mirándome, justo a mi lado. Y yo ni siquiera podía gritar…

-Bien Sr. Wen…-se inclinó a susurrarme algo al oído-… si hubiera querido, hubiera muerto hace dos semanas… si hubiera querido habría luchado contra los guardas para aprovechar una oportunidad que me dio… si quiero ahora mismo, puedo romperle el cuello antes de que le de tiempo a gritar… pero sólo quiero que me ayude Sr. Wen… ayúdeme Sr. Wen y yo le daré lo que quiera…

No sabía a donde quería llegar, no sabía si intentar escapar o hablar, pero…

-¿Por qué debería ayudarle?- es lo primero que se me pasó por la cabeZa, y lo primero que mis labios soltaron.

-Levántese Sr. Wen…- hice lo que me dijo, y rápidamente me cogió del cuello. Su brazo escayolado presionaba mi cuello, y me llevó a la puerta – ahora llama, y si se te ocurre hacer algo, date por muerto. Y no me importa morir ahora, porque ya estoy muerto ¿recuerdas? Así que prefiero morir aquí antes que ver como la cara de ellos, incluso la de él, ven como muero… Así que llama a la maldita puerta y ni se te ocurra jugar ahora.

Mi vida pasaba por mi mente, mi cabeZa no podía reaccionar y lo único que podía hacer es aquello que me pedía. Pensaba como haría para salir, pero si habrían la puerta, sólo tendría de oposición a un guarda. Pero ¿cómo se las apañaría para subir las nueve plantas sin que lo vieran? Además se encontraba herido.

Justo cuando golpeé la puerta el sonido de su movimiento me hiZo temblar, no sé si el guarda dispararía contra mi, o tendría piedad de mí. Pero todo ocurrió tan rápido que sólo unos segundos después yo me encontraba en el suelo, y el guarda se encontraba muerto justo a mi lado.

Nada más abrir la puerta, el guarda intentó sacar su arma, pero me empujó contra él, aplastándolo contra la pared. Justo al caer los dos, R. cogió el arma del guarda que se le cayó de la mano. Cuando miré, la pistola apuntaba a la cabeza del guarda, y R. la tenía en sus manos.

-¡Nooooo!- grité en vano, porque vi como R. le volaba la cabeZa al guarda…

Su sangre fría era anormal, ni siquiera se inmutó, y justo cuando cayó el muerto, le quitó las llaves.

-Muévase Sr. Wen, muévase y le hará compañía…-aunque quisiera no podría hacerlo, pero mi mirada perdida en sus ojos, empeZaba a comprender que clase de persona se encontraba en su interior… aunque dudaba si era una persona. Más bien parecía un animal en peligro, que luchaba por su supervivencia.

Introdujo el cuerpo del guarda dentro de la celda donde hacía mis entrevistas, y volvió a cogerme. Pero esta veZ me apuntaba con la pistola mi cabeZa…

-Vamos Sr. Wen, hoy será un gran día, para usted y para mí. ¿Sabes? Quiero ver cuanto vale tu vida, cuántos guardas van a intentar matarte a ti para matarme a mi. Tu vida aquí no vale nada, ellos te matarán, te atravesarán con sus balas para tenerme a tiro, reZa para que siga con vida, porque entonces tu seguirás vivo…- entonces volví hacia atrás unos instantes, volví a revivir el momento en que me empujó hacia el guarda, y reviví como miraba al guarda apuntar a mi cara, para poder dispararle a R.

7ª Parte

Caminamos por el eterno pasillo, él se encontraba en alerta por si aparecía algún guarda, yo aturdido de lo que estaba pasando, tenía miedo, y sentía como el metal de la pistola tocaba mi cabeZa una y otra veZ mientras intentábamos buscar el ascensor que siempre cogía para bajar hasta aquí.

De repente todo se volvió oscuro, R y yo nos paramos en seco, y todo se inundó de luces rojas parpadeantes y una horrible alarma que comenZó a destroZarnos los oídos. Y justo cuando vimos el ascensor, aparecieron dos guardas de él. Pero R no dudó ni un segundo en cogerme y usarme de escudo, y comenZó a disparar, matando a uno con el primer disparo y dejando al segundo tocado en el braZo. Fue cuando me lanZó contra la pared y corrió directo hacia el guarda herido, que había dejado caer su arma, y se encontraba desangrándose porque el disparo le tocó una arteria grande.

Me golpeé la cabeZa y mientras caía vi como R. golpeaba sin piedad al guarda, y le disparaba a bocajarro, rematando luego al otro guarda. Mientras yo seguía en el suelo, se acercó hacia mí, y me dijo:

-Sr. Wen, no es hora de dormir la siesta jajajaja – Entonces me volvió a coger bruscamente, obligándome a andar, mientras sentía como la sangre corría cabeZa abajo. Intenté parar la hemorragia con la mano como pude, pero R. me seguía obligando a seguir.

Fue cuando llegamos al ascensor, y yo caí redondo en el suelo. Mientras, R. intentaba llegar a la salida, pero sabía que nada más subir habría una docena de guardas esperando que el ascensor se abriera para darle una ración de balas, y matarlo. Por su puesto, daba igual si era yo el que apareciera primero o fuera él, moriríamos los dos.

-Maldito hijo de puta…- dije mientras me retorcía de dolor. Me rompí un troZo de camiseta y me bendé la cabeZa, para así parar la hemorragia… R. estaba nervioso, como pensando una solución-Estamos muerto R. tan pronto como esa puerta se abra moriremos.

¡Callate, imbecil! ¿Acaso crees que te necesito, eh!? ¡Podría matarte ahora mismo maldito cabrón! – Se movía de un lado a otro en el pequeño ascensor. Yo me quedé tirado en el suelo, asumiendo mi pronto fusilamiento. Lo bueno parecía ser que el ascensor era viejo y subía muy lento.

De repente R. paró el ascensor. Me miró y me dijo – ¿Quieres vivir? – Y se quedó mirándome con una sonrisilla en la boca. Realmente no sabía qué se le había ocurrido.

[¿Final Alternativo?]

Yo estaba cansado de él, estaba harto, y le respondí – ¿Por qué debería querer vivir? Tengo frente a mí un maldito animal, asesino de seres humanos, que sólo me está utiliZando para salir con vida de esta mierda de cárcel. – me fui levantando poco a poco – ¿Acaso crees que te tengo miedo?…

Su gesto cambió instantáneamente al verme, fue entonces cuando le metí el mayor puñetaZo a una persona en mi vida. Tan fuerte que le reventé la nariZ, y cayó desplomado contra la puerta del ascensor. Fue entonces cuando corrí a reactivar el ascensor, y recogí su arma. Para cuando él se levanto la mirilla de la pistola apuntaba a su entrecejo, mientras sus ojos desorbitados deseaban matarme.

– Por mucho mal que hagamos… por mucho que debamos ser castigados, son las personas como tú las que hacen de este mundo un infierno, eres el asesino de asesinos, pero al fin y al cabo un asesino. Jamás pensé que una persona tuviera la capacidad de crear tanto dolor, de matar tantas vidas, pero al final… tú al igual que todos no somos nadie ante la muerte…

-Mátame o morirás conmigo… – Sólo quedaba una planta para que se abriera la puerta del ascensor.

-Ni se te ocurra moverte. – dije, él acercó su entrecejo a mi pistola, y me volvió a repetir la misma frase.

…

Parece que en este momento se detuvo todo, puedo ver como las balas silbaron por todos lados, y como ocurrió todo en unas milésimas de segundos. Mi disparo a R. fue directo justo cuando se abrió la puerta, haciendo que su cuerpo volara inerte hacia la reunión de guardas que se encontraban justo en frente del ascensor. Todos dispararon al cuerpo de R, mientras yo me escondía como podía en el recodo del ascensor, no sin llevarme una bala en el braZo y otra en la rodilla. Mis gritos fueron realmente desesperados para que no disparasen más.

Finalmente alguien ordenó el alto el fuego. Fue en ese momento cuando me desmayé. A partir de ahí no recuerdo nada más. Lo siguiente que recordé fue que estaba en el hospital de la prisión, con un braZo vendado y una pierna escayolada. Pero al fin y al cabo a salvo…

Entonces fue cuando vi entrar a una enfermera, que traía una especie de carta…

-¿Sr. Smith? – Asentí con la cabeZa…-Esto es para usted. – Recogí lo que parecía una carta…

Cuando observé la carta, observé que iba dirigida hacia mí, pero se leía Sr. Wen… Y el remitente era el Sr. R… mi vista volvió a nublarse, y vi como borrosamente la enfermera se alejaba. Finalmente me volví a desmayar…

8ª Parte Lectura de la Carta: “El Legado”

Querido Sr. Wen

Son los pensamientos nocivos… los pensamientos destructivos que me atormentan cada segundo de mi vida. La gente me necesita y siempre me necesitará, soy su salvador, les salvaré del dolor que su propia especie les ofrece, para conseguir mi libertad.

En un mundo sin conciencia, en un mundo plagado de dolor y de venganza, de envidias y de muertos, yo simplemente era un justiciero, éramos mis muertos y yo… mi ejercito… éramos mi pistola y yo, juntos caminábamos a la salvación… era el dolor el que se introducía en mi cuerpo y me hacía sufrir hasta volverme loco, era mi sed de venganza la que me convirtió en el monstruo sin sentimientos que hasta hoy había sido…

Pero no me arrepiento, no me arrepiento de nada de lo que hice y si hoy lees mi carta es porque me has matado… y te ha tocado ser Sr. R. Hoy desearás no haberme conocido, hoy el mundo se volverá contra ti para sacar el más profundo odio que se encuentra en tu interior, te arrebataremos la vida atacando tus pertenencias, atacando a aquellas personas que más quieres, hasta verte sólo, hasta que te des cuenta de la realidad de la vida, y de su crueldad. Te enseñaremos el dolor, en todas sus formas, enfermedades, asesinatos, sangre… si crees que todo quedará en esta carta estás muy equivocado, esto sólo es el comienzo… Te robaremos tus sentimientos, tu dolor y tus recuerdos… te mataremos y seguirás vivo, ese será tu castigo, tu castigo es caminar por el mundo de los vivos siendo un muerto… será recoger las almas perdidas de los asesinos y enviarlas a lo más profundo de este mundo… al sufrimiento eterno. Sólo matando podrás conseguir tu salvación… y desearás matar, te lo digo yo, te convertirás en un asesino nato para conseguir tu libertad… para callar sus voces en tu cabeza y volver a ser normal… Creerás volverte loco… pero comenzará sin darte cuenta, poco a poco descubrirás cosas nuevas, empezará tu tormento y perderás todo aquello que siempre te ha importado… te liberaremos de todo lo que te retiene, hasta que estés libre de todo lo que te ata a esta realidad… querrás morir pero no podrás porque tienes una misión… callar todas las voces que escuchas en tu cabeza, el dolor de todo aquel que te rodea, sus temores, sus más profundas inquietudes, sus torturas… se incrementarán cada segundo, desearás estar aislado de este mundo, pero incluso así los escucharás, hasta volverte loco… yo escuché todo lo que te daba miedo Sr. Wen… Y llegas a controlarlo… sólo matando podrás liberarte un poco de este sufrimiento, matar para ser libre, matar a aquellos que tienen algo que ocultar, algo que esconden a la sociedad… tu deber será encontrarlos y asesinarlos para que reciban su castigo en el otro mundo…

Recuerda Sr. R. usted está muerto… y no podrá hacer nada para evitarlo, yo conseguí mi salvación pero luego me encerraron… pero mi mente está deformada después de todo lo que he visto… hasta tal punto de odiar a mi especie… yo mismo busqué mi encierro porque una vez conseguida tu libertad… deseas morir.

Serás el salvador de este mundo, pero absorberás el dolor de todo aquel que te rodea, y tu deber es liberarte… simplemente mata… mata Sr. R.

Tu eres el muerto que camina entre los vivos… tu eres la muerte… y desearás que la muerte se apiade de ti… este es tu castigo… asesino de asesinos

Atte. Sr. R.

[link=./wp-content/upimages/legado.jpg]Legado Sr. R. (368k)[/link]

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Mis Reflexiones...

Eres

Jueves, 28 abril, 2005 a las 11:22 pm por Mis reflexiones...

No eres la llave que abrir? las puertas… pero s? quien me ayudar? a curar las heridas de mi alma.
No eres con quien compartir? mis noches y mis d?as…pero s? ser?s la persona que me dar? m?s alegr?as.
No eres la luz al final del t?nel… si no otro t?nel m?s en este laberinto que llamamos vida.
No eres las alas que guiar? mi vuelo… pero s? las plumas que tiernamente cubrir?n las heridas de mi cuerpo.
No eres la soluci?n… si no una pausa m?s a mi confusi?n… en un in?til intento de robarle un poco de tiempo a mi impotencia de no poder descifrar lo que siento.
No eres todav?a… pero lo ser?s el d?a que el destino te cruce en mi camino.

h2
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¡Hola! Muchas gracias por tu visita a este blog... Hace mucho tiempo que empecé ya a escribir este blog, son muchos años ya, que me han servido para madurar y poder escribir aquí esta pequeña reseña ahora. Esto es todo lo que soy, y lo que fui, mi madurez, mi crecimiento como persona, que ha sido plasmado aquí poco a poco. También para no olvidarme, de lo que soy, y de lo que puedo llegar a ser, si me lo propongo.

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