Muchos días y las lluvias de junio se acercan.
Hace muchos meses que no escribo, casi siento que toda una vida se me ha ido por no plasmar nada, por dejar ésto al abandono y porque de alguna forma, también lo he hecho conmigo misma.
Nuevas cosas han surgido desde entonces, algunas mejoran… otras van en declibe. Realmente tengo mucho que decir, una nueva etapa comienza en mes y medio y a decir verdad siento un poco de preocupación y de inquietud que en sí, va en aumento día con día, así como mi vientre que crece sin un patrón definido.
Hablemos un poco de éste embarazo que lleva ya siete meses y medio, se me ha ido volando. He subido 7 apreciables kilos que espero bajar por lo menos la mitad al momento del parto. Mi chiquitín se mueve muchísimo, me da por todos lados con la cabeza, los pies y las rodillas. Se mueve muchísimo y aunque es incómodo en ocasiones, me encanta.
Hacer yoga prenatal me ha ayudado bastante, al menos olvido por dos horas algunas cosas que me preocupan de mi pequeña burbuja en la que vivo además de que me ejercito y gasto todas esas calorías que le sumo durante el día, entre chucherías y demás.
Mi glucosa está en duda, tengo una serie de altibajos con eso. La doctora familiar ya me ha dicho diabética y mi gineco-obstetra dice que esa mujer es una exagerada, que no tengo nada. Ya no sé que creer a éstas alturas, sólo sé que si me da esa enfermedad, tendré que cambiar por completo mis hábitos alimenticios, que realmente no iban por mal camino. Maldita predisposición genética…
En casa las cosas ahí van… a veces bien, otras no tanto. La monotonía de ser una doméstica en ocasiones pesa bastante y el estar lejos de mamá a veces se extraña. Mi marido en ocasiones no entiende mis cambios de humor y bueno, ni yo misma los entiendo para ser honesta y sin embargo, seguimos juntos, amándonos cual felinos.
Mi vida sexual no es tan interesante ni extenuante… mucho menos constante. Creo que la razón es por mi redondita figura que me impide hacer acrobacias que antes acostumbraba, tal vez las dos ó tres posturas ya a mi “siñor” le parecen aburridas. No lo culpo, me pasa lo mismo.
Tim, Jaime y Chitara siguen creciendo, engordando y jugando. Se han vuelto más independientes y trato de imaginar el como se adaptarán a la llegada de mi Lu°, que espero se adapten bien a los cambios.
Hace casi un mes fuí al Mar, si, de nuevo al Mar (aunque no metí ni los pies, sólo lo miré de lejitos), vi a mi familia, mi hermana se casó (por fin!) pero en esas semanas en las que seguia en casa, hizo que viera mi suerte la muy… canija. Ya había olvidado como eran los pleitos entre mujeres… vaya. Mi padre fué a la boda con mis hermanos, me reí un rato con ellos. Nadie sacó del baúl amargos recuerdos y eso estuvo de maravilla, sentí un alivio interno, uno que no me hacía sentir desde hace mucho.
……………………. …………………………. ……………………… ………………………..
La vida en azul…
Nunca imaginé ver pasar mi vida por tantos colores, que me supieran a rosas y a gardenias con olor a chocolate y agua de naranja… nunca creí que tal gama existiera, como existen los sonidos de las gotitas de lluvia resbalándose por el cristal de la ventana. No tenía definida ni mi propia esencia ni motivo alguno en la tierra, pero surgió como una flor, expontáneamente, en el lugar menos pensado. Mi semilla crece y yo la cuido, protejo su bienestar y la rodeo con mi calor, le canto y le sonrío. Le amo junto a su padre más que a todo y con una fuerza inmensa, con toda la del universo para mantenernos en armonía.
Eres tú, mi pequeña semilla, que me ha enseñado a conocerme más día a día, a creer, a confiar en mí. A ser más humana y menos materialista.
Nunca imaginé ver pasar mi vida por tantos colores… que me supieran a cuidado, bondad, alegría y paciencia.
… Eres tú, mi pequeña plantita que ha venido a iluminar nuestras vidas, nuestra casa. Mi existencia, mi alma. Porque todo lo que soy y todo lo que tengo te lo dedico, a ti que te amo sin medida… ya quiero que ese mes y medio pase pronto, mi pequeño Lu°…
