Muerte al lobo

Sin respuestas a mis preguntas, me encuentro inmerso en la absoluta soledad… con el corazón dolorido, cierro los ojos e intento buscar, un motivo… y el único motivo soy yo… causante del dolor, de la poca pasión de las cosas, de las lágrimas que bañan tus días, de los pocos latidos de mi corazón… de robarte las sonrisas, para seguir viviendo yo, de intentar sobrevivir apartándome para morir, un problema que no sé como combatir… de miles de preguntas que no sé como responder, y el que debe respuestas soy yo a mí… una profunda pena, no me deja avanzar… un silencio me vuelve loco… de repente, lloro, y de repente me tengo miedo… creo que no estoy preparado… que, he llegado a mi límite y necesito hacerme algo, coserme, despertarme, gritarme… debo hacerme algo… para no volver a empezar lo que siempre empecé… para no reiniciar…

Disculpen si me marcho y no vuelvo más… porque fui un cobarde para luchar, disculpen si me dejo caer y me hundo hasta ahogarme, disculpen si no encuentro mi razón para seguir adelante… pero… es complicado, y todo es demasiado… hasta tal punto que debes hacer algo… y ese algo no lo sabes… y lloras como un bebe que no entiende… pero en verdad lo haces porque no sabes que hacer… y ya no quieres… disculpen si es que soy yo el que lo ve todo complicado… pero, necesito hacer algo… y me siento atrapado…

Un agobio me invade, y mis manos se van a mi cabeza… cuando no puedes luchar… dejarse llevar es inevitable… y llorar, porque seguro, que no puedes hacer nada… ahora, buscas respuestas para saber por qué… pero en realidad no entiendes nada… tienes miedo… de ser lo que eres… pero no sabes por qué eres lo que eres… tal vez esto sea uno de esos caminos grandes en los que se divide en otros dos grandes… cada cual casi una vida completamente diferente… uno recto y fácil, sin apenas cambios… otro completamente contrario, casi de un giro de 180 grados… en el que vuelves para sacar toda la mierda y removerla, para seguir caminando… el fácil te hará ir acumulando…

He olvidado años de vida, he perdido a muchas personas… y simplemente creo que sólo sobrevivía… no digo que fuera bueno o malo… digo que la vida me hacía daño y yo me mantenía como podía esquivando golpes… desde que se marchó hasta que aquí he llegado… deberías preguntarte por qué estás tan solo… tal vez necesite un psicólogo… tal vez ya esté loco… o simplemente me haga el loco…

Pero… todo esto lo tiene que hacer uno solo… conocerse y saber qué es lo que le pasa… encontrar el dolor y remediarlo… luchar… y salir adelante, aunque dures un año llorando… aunque renuncies a muchas cosas para encontrarte… y eso voy a intentar…

Así que disculpen si no vengo a menudo, pero estaré destripándome, destrozándome, agonizando y gritándome, hasta comprender quién soy… y seguir adelante… hasta entonces…

Escuchando: Quique González – Aunque tú no lo sepas
Mode: Muerte al lobo

3 comentarios en “Muerte al lobo

  1. Espero que llegues a encontrarte, a conocerte a ti mismo sin juzgarte, a comprenderte y aliviar tu dolor. Ten paciencia, pués el tiempo es ahora tu aliado.

  2. …Todo pasa apropósito en esta vida sabes… es algo que me ha costado llegar a aceptar, al mismo tiempo que nadie podra ya jamás cambiar que sea realidad…
    Te deseo fuerzas, valor y sinceridad para contigo mismo y puedas llegar a tu verdad y que felíz(aunquesea por un instante) te haga…
    Te quiero un montón Fran, no recuerdo habertelo dicho últimamente pero quiero que siempre lo tengas presente.
    Buena suerte!

  3. De verdad, de un corazón al alma, que otros te disculpen, siendo, tal vez, acertado; lo importante es disculparse con uno mismo… En este caso:

    Por estar destripándote, destrozándote, agonizando y gritándote, aunque sientas que tienes la mejor de las excusas: “Comprender quién soy”

    Pregúntate, tal vez, si para conocer a otro cualquiera que te interese verdaderamente, alguien a quien tú creas que amas con todo tu corazón, le harías algo así… Piensa por un momento, si lo hicieras, qué sacarías de ello, qué causarías en ese ser quue crees amar: Seguramente, más distancia y dolor, en el mejor de los casos, en otro… Horror y miedo, tal vez odio. Algo desolador en cualquier caso.

    Un año llorando es demasiado, antes mueres… El ejemplo está en la experiencia de la muerte de otros, nadie, por mucho que ame o necesite a otro, pasará un año llorando y vivirá para atestiguarlo, nadie… Y, por nuestra propia muerte, ni siquiera estamos presentes aquí, para llorarla… Si así es la naturaleza, porqué contradecirla, llorándonos en vida, ¡para qué serviría!

    El hombre nació con la meta de la libertad, y esta le confunde mucho… Porque hay un detalle que se nos escapa muchas veces. Y es una “dependencia”, que hay que conocer y aceptar… La refleja, la parábola de la lámpara o la de una copa. Las dos, para ser lo que son, “dependen”, una, del aceite para alumbrar. Otra, del líquido que sea, para dar de beber…

    Así es con el hombre, necesita conocer que es lo que es, algo así como un recipiente o destinado a contener para darse a él y a otros, y eso que ha de dar, eso, de lo que depende…, siendo íntimo, no se lo otorga él mismo. Razón por la que no puede cerrarse en sí mismo, para ser, sino estar abierto a recibir aquello que lo completa y permite ser… Esa es la bendita dependencia. Y si no se abre y la espera, no sabe que está y le llega, es una copa vacía, una lámpara sin aceite y se agota queriendo ser por él, con un “soberbia” ignorada que no conoce.

    Apresúrate a sentarte, respira, desahógate, pídelo y quédate tranquilo de que lo vas recibir sin tardar… Entonces, comprenderás y serás testigo, de que nada en tu vida ha cambiado. Tu vida será la misma, tendrás los mismos problemas, y la misma riqueza de ante de recibir, PERO TODO SERÁ DISTINTO… tan distinto, que las mismas dificualtades o anhelos, ni te harán sufrir, ni te molestarán… y poco a poco, paso a paso, todo irá cambiando, habrá soluciones, nuevas y nuevos problemas, porque los milagros no consisten en que desparezcan las cosas que nos duelen y solo aparezcan las bendiciones… El milagro, no es la portada, lo fantástico de lo que puede estar fuera, porque eso de afuera no nos dá ni quieta la vida y la paz. Lo que lo trae es eso que cambia nuestro interior, antes vacío, después lleno…

    Por favor, siéntate, respira, confía, llámalo, ¡ven, vén, VEN… ! Yo lo llamo Espíritu Santo, pero, el nombre que tú le des, es indiferente, como si no le pones ninguno, es igual… Solo tienes que llamar y pedirlo para que venga y te complete… ¡Atrévete comprender esa dependencia por un momento! Tal vez, te bendiga para toda tu existencia de aquí… Intenta algo nuevo, para que tu vida también pueda ser algo nuevo de verdad. ¡Änimo, nada tienes que perder!

    Un abrazo

Los comentarios están cerrados.